jueves, 15 de agosto de 2024
Rescatar del olvido (Kaohsiung)
sábado, 10 de agosto de 2024
Luciérnagas en la ciudad (Chiayi-Tainan)
Devuelto el coche, el plan de ir a Alishan Forest Recreation Area se frustra en el visitor center. Tras el paso de Gaemi, ni el bus ni el tren consiguen acercarse hasta allí, así que reponemos fuerzas con un brunch energético y salimos a torear la solana para recorrer Chiayi. La ciudad fue en su día la puerta de entrada a la reserva, de la que nos contentaremos con un acercamiento artístico y otro histórico.
Por la parte histórica, a principios del siglo XX, durante la ocupación japonesa, comenzó la construcción del ferrocarril (el Alishan Forest Railway) para poder exportar madera de la potencia ocupada al país nipón. Hinoki Village fue un área de alojamientos para los trabajadores de la industria maderera. Ahora, el tatuaje histórico en forma de casas de estilo japonés hechas con madera oscura de ciprés taiwanés, se ha reconvertido en una zona comercial, cultural y de restauración. Un mango shaved ice nos revitalizó antes de ir a descansar al hotel, a tiempo de evitar el chaparrón que comenzó a caer sin previo aviso.
Por la tarde-noche, paseamos por los soportales de la ciudad, que durante el día tiene algo de Habana vieja asiática (con las scooters invadiendo cualquier hueco que sirva de aparcamiento), en un espacio avejentado, que a primera vista puede confundirse por sucio y dejado.
Acabamos la noche dejándonos perder por el Snail Alley, buscando la autenticidad en el refugio de la tenue opacidad de sus callejones.
Los últimos destellos de oscuridad emergen solemnes, vagando del inframundo, en el Dongyue Temple, donde los familiares se acercan a contactar con sus muertos, construyendo un canal de comunicación a través de los médiums. En una sala contigua, una mujer daba vueltas sosteniendo una bandeja, mirando al infinito, al compás de los cantos de un vidente. La oscuridad de las sombras buscaba cernirse sobre el día, amparada en la penumbra del templo, para empezar una nueva jornada en la ciudad que despierta de noche.
(30 julio a 2 agosto)
lunes, 5 de agosto de 2024
Lazos místicos contra el terror y los seísmos: destellos del oeste de Taiwan (Changhua-Lukang-Puli-Sun Moon Lake-Jiji)
Estamos en la oficina de alquiler de coches; la explicación de las condiciones, las dudas y las respuestas (a lo que han interpretado que era la pregunta) se llevan a cabo mediante un traductor que va pasando de mano en mano. Reservado, el dependiente habla al móvil en voz baja, formando un cuenco con la mano, y espera que aparezca el texto traducido en pantalla. Una barrera de vergüenza impide agilizar la recepción de algunos mensajes con gestos. Durante dos días haremos ruta a cuatro ruedas hacia Chiayi, al suroeste. Casi una hora después de comunicación en diferido, el coche arranca.
La primera parada se ve frustrada, pues confiábamos demasiado en el modo offline del Maps.me que nos había salvado en anteriores viajes. Error. Cuando el GPS, ebrio, no hacía más que reorientar y redirigir sin ton ni son, decidimos guiarnos por las señales de la carretera que apuntaban a Changhua, la pretendida segunda parada.
Con miedo de no saber dónde podríamos aparcar para evitar el riesgo de multa, dejamos el coche en un parking antes de visitar el Nanyao temple. El sol pega fuerte y la humedad da consistencia al calor que respiramos y a la capa que se pega sobre nuestra piel.
Llegados al Kaihua temple, nos extrañamos de no ver los animatronics publicitados en la Lonely. Efectivamente, no era el que buscábamos... Preguntamos a una mujer, que nos recomienda no ir, por el contenido gore de los mismos; pero tras unos minutos dibujando parsimoniosamente un mapa, no muy detallado, pide ayuda a una chica más joven, que nos explica en inglés cómo llegar. De camino, rumbo al templo, aparece un coche que baja las ventanillas y nos ofrece acercarnos. Son la misma joven del Kaihua y su madre. El instinto materno de Violeta, erizado, veía en la escena a la Tamara Seisdedos y a su madre versión serial killer taiwanesas. Sonaba música de Tarantino en su cabeza, imaginando el movimiento defensivo que nos salvaría de una muerte violenta asegurada. Sus sospechas se redoblaron cuando el coche se metió en contradirección acompañado de una risa nerviosa de la Margarita Seisdedos que se afanaba por cambiar de carril. Contra todo pronóstico, llegamos sanos y salvos ante las puertas del templo, que cobija un pasaje del terror kitsch (los "18 Levels of Horror") diseñado para amedrentar al pueblo con los horrores que les esperarían en el inframundo si no seguían el camino correcto.
Dentro, Lara disfrutaba con las marionetas electrónicas, que aderezadas de gritos, luces verdes y rojas, torturaban sin piedad a los malaventurados pecadores mientras ella reía nerviosa: 'Uhhh, ¡qué susto!"
Condujimos ya a oscuras hasta Chiayi, donde devolveríamos el coche a la mañana siguiente. Los puestos de las binlang girls se sucedían tratando de atraer clientes de la carretera con sus escaparates a lo Red Light District. Las luces de neón figuran un lazo más efímero y vano que los utilizados por Yue Lao, pero atrapa de igual manera a algunos conductores cansados, con su adicción a la nuez de betel, mascada como estimulante.
Por suerte para nosotros, el mayor remedio al volante para mantenernos despiertos eran las ganas de jugar de Lara, su negativa al sueño, y sus gritos de animadora cuando cruzábamos un túnel (¡túnel!, ¡túnel!, ¡túnel!, ¡túnel!).
miércoles, 31 de julio de 2024
Redescubrir la sorpresa (Barcelona-Taipéi-Taichung)
"Anemos?" El catalán conjugado en castellano de Lara rompe la burbuja mental en la que se encuentra disociada mi consciencia. "Anem". Vamos a una zona de juegos que hay frente a la puerta de embarque. El tiempo, etílico, se mueve entorpecido, ingrávido, como sumergido bajo un líquido... por suerte avanza.
En el segundo avión, los tres nos dejamos atraer por la plácida desconexión, y el tiempo se desvanece (fade out).
Ya en Taipéi, en el metro hacia el hotel, le explicamos a Lara que tendremos que ir pronto a la cama para coger energías (eufemismo con el que acepta hablar de dormir) para la aventura de mañana. Sin embargo, haciendo el check-in, el recepcionista nos informa con una sonrisa culpable (la que el manga dibuja con una gota de sudor en la sien) que el tifón Gaemi azotará Taipéi durante dos días. Nos vamos a la cama con la esperanza de que la peor parte pase por la noche, pero a la mañana siguiente insisten desde recepción que todo permanecerá cerrado, y nos animan a abastecernos, al menos para ese día, en una cercana convenience store. Si no cambia radicalmente el panorama, se nos plantean dos días de encierro hasta que Gaemi retroceda al sureste; así que aprovechamos para reorganizar el viaje, pues con el pronóstico del tiempo, parece mala opción empezar visitando el este.
Lara se queja: "Això no són aventures..." La previa sobreestimulación de expectativas le ha caído como un jarro de agua fría. Me planteo que la sociedad de la euforia ha contaminado la idea del viaje, confundiéndolo con un espejismo tóxico del carpe diem, reducido a la urgencia por acumular experiencias. Sin embargo, viajar es nomadismo y desplazamiento interior, lo cual requiere tiempo. Solo podemos vivir el "momentismo absoluto" que cantaba Fangoria transitando el presente y dejando atrás el futuro.
Poco a poco la aventura fue encontrándose con ella. Acercándose a una niña de rasgos asiáticos, intentó entablar conversación, aumentando progresivamente sus esfuerzos: "Nena" (silencio). "Nena" (silencio). "Nena, no m'escoltes?" (silencio). "Nena, no m'escoltes, carinyo?" (silencio). Le explicamos que aquí "hola" se dice "nĭ hăo", y cuando recibe contestación de la niña, nos dice entusiasmada y afirmando con la cabeza: "Sí que entén nĭ hăo!"
El sábado por la mañana, cuando llegamos a la parada de bus que nos lleve a la Rainbow Village, nos dejamos guiar por los gestos de una local, que alegre y vehementemente (go, go, go!), nos sube con ella a otro bus que confiamos que nos deje en el lugar deseado. Nos hace sentarnos, y nos muestra orgullosa al resto de pasajeros. Nos encontramos en el ojo de la conversación, que va agregando tertulianos que asienten, sonríen y comentan mientras nos miran. Cuando llega la parada, la mujer nos baja y nos guía satisfecha hasta el destino, tras ofrecer la mano a Lara, que la acepta sin dudar.
De camino a nuestra última parada suena una melodía por las calles; un campanilleo de carrito de los helados, que resulta ser el reclamo del camión de la basura para avisar al ciudadano que es hora de tirar los desechos.
La visita a Taichung acaba en el Cultural Heritage Park, donde Lara se extraña con el comportamiento inerte de las estatuas de su tamaño: "Mami, esta nena és diferent". Y es que, como Gaemi ha puesto en evidencia, la aventura no aparece de la mano de lo frenético; la aventura se desprende de la capacidad de explorar. La aventura es redescubrir como adultos la sorpresa; despertar a nuestro niño latente y dejarle jugar, mostrar la sonrisa espontánea y liberar la carcajada desinhibida; resignificar lo infantil como un adjetivo positivo, deseable y lleno de sabiduría.
(22 a 27 de julio)
sábado, 6 de julio de 2024
American Dream (Olympic NP - Colchuk Lake - Seattle)
El 4 de julio es una fecha importante en USA, en 1776, ese mismo día, se aprobó la Declaración de la Independencia y Estados Unidos empezó a escribir su propia historia sin los británicos. Cada año, se celebra la independencia con fuegos artificiales y otros eventos. Quien quiere vivirlo desde un lugar privilegiado de la ciudad y sin gastar un dólar, tiene que pagar el precio de la espera.
Tumbados con los ojos cerrados y el sol calentando nuestra piel, esperábamos al inicio del espectáculo, dejando pasar el tiempo y recapitulando lo vivido.Dos días antes, estábamos en posición horizontal también cuando sonó la alarma. Teníamos unas 7 horas de carretera, pero queríamos ver las vistas desde el Hurricane Hill.
La ruta no era muy complicada y nos regaló panorámicas del Olympic NP mientras algunos ciervos posaban con las montañas todavía nevadas de fondo.Mientras el sol
nos calienta, la música que pinchan para animar la espera me saca del
ensimismamiento. Suena “Sweet dreams” de Eurythmics y todos tarareamos Sweet
dreams are made of this. A
nuestra derecha, un grupo de chicas se están dando el lote las unas con las
otras sin orden aparente. Los abonados a la espera, lanzamos miradas furtivas
alucinando con lo poco que parece importar al grupo de chicas, quién besa a
quién en esta entropía amorosa. Ahora canta Luis Fonsi junto a Daddy Yankee: Despacito,
quiero respirar tu cuello despacito.
Un niño, de unos
quince años, está dibujando un sambori en el suelo mientras la gente pasa por
el medio. Mira a ambos lados y cuando no viene nadie, saca una tiza del bosillo
y colorea un cuadrado de manera convulsiva.
Pasito a
pasito, suave suavecito
Mi mente viaja al miércoles, cuando ascendíamos paso a paso al lago Colchuk Lake que forma parte de The Enchantments, un grupo de lagos abrigados por cadenas montañosas al este de Seattle. Recorrimos 17 kilómetros en total para subir al lago y volver.
En el camino de ida, tres cabras montesas nos alegraron la mañana. Mientras mirábamos en absoluto silencio, se alimentaban ajenas a nuestra presencia, permitiéndonos inmortalizarlas en nuestra memoria y en fotos.
Lo bordeamos y almorzamos, saboreando bien las vistas antes de volver al coche. Mientras el coche se alejaba al mediodía tras 6 horas de excursión, el spray pimienta que tanto había caminado junto a nosotros, se quedaba atrás. Lo despedíamos con la esperanza de que continuara igual de profesional que lo había sido con nosotros, dando seguridad al caminante intrépido que eligiera su compañía.
I drove for miles and miles… Esta vez es Maroon 5 el que canta y soy secuestrado del presente. Esa misma mañana habíamos sumado 60 millas más a nuestro viaje, para llegar a Seattle.
Visitamos primero Pike Place Market disfrutando del mercado, con su explosión de colores conquistando ramos de flores, frutas, peces o decoraciones varias. El piso de abajo era más original y old school, con tiendas de cromos y de magia entre otros negocios curiosos.
Continuamos el tour acudiendo al Olympic Sculpture Park, desde el cual se ve la famosa Space Needle, símbolo de la ciudad desde la Exposición Universal de 1962.
Seattle también
tiene fama por la calidad de sus espressos. Picados por la curiosidad, hicimos
una parada en los estudios de la radio KEXP para comprobar empíricamente que
estaban a la altura de su popularidad.
Con ganas de aprender más, fuimos al Museo de Cultura Pop, que a pesar de ser algo caro, está muy bien decorado. Expone objetos que van desde la música hasta el cine con exposiciones de Nirvana, Jimmy Hendrix, el mundo de los videojuegos, la fantasía, la Ciencia Ficción y el terror. Desgraciadamente esta última sala estaba en reformas.
Ya queda menos para el espectáculo pirotécnico y observo como la gente busca sitio. Pasa de largo una familia afroamericana, seguida por unos blancos y a continuación, unos con rasgos asiáticos. A estos se les cruzan dos hispanos. Todos vienen a celebrar el día de la independencia. Y es que, si bien es cierto que la sociedad americana aún tiene que lidiar con el racismo entre otros problemas, su riqueza étnica y multicultural es incuestionable.
La noche ha
instalado en el cielo un telón de proyección perfecto para el espectáculo. Una
cuenta atrás anuncia el inicio y comienzan unos fuegos artificiales que no
tienen nada que envidiar a los de Valencia. Sin embargo, aquí tienen el toque americano
y la pirotecnia es acompañada por música. También intercala discursos
patrióticos de pasados presidentes haciendo propaganda del sueño americano. Con el terratrèmol final, se suceden imágenes fugaces
de lo que hemos vivido.
And the hard roads are the ones worth choosing.
Someday we’ll look back and smile,
And know it was worth every mile.
And it don’t matter to me,
Wherever we are is where I wanna be.
(Chris Stapleton)
A los que habéis estado a nuestro lado viajando por cada palabra, gracias por estar ahí.
(2 de julio a 5
de julio)
martes, 2 de julio de 2024
Sesión de cine (Samaria - Leslie Gulch – Multnomah Falls - Cannon beach – Olympic NP)
(Fundido a negro inicial)
28 de junio
Babe, el
cerdito valiente
Nuestros
protagonistas llegan a Samaria, un pueblecito de Idaho de tan solo 150
personas. Llevan todo el día en la carretera y nada más llegar son recibidos
por Shayna, una mujer carismática, algo estridente y de personalidad
extravagante. Esta noche, el camino les ha conducido hasta la granja “Crazy Cow
Farm Adventures”.
Guiados por Shayna, observan junto a otra familia, la cantidad y variedad de animales que habitan en Crazy Cow: terneros, ovejas galesas, cabras y cabritas, caballos, ponies, tres crías de bisontes, conejos, gallinas, y cómo no, un cerdo negro y muy gordo.
Shayna habla con todos los animales y comenta que los cerdos son muy inteligentes. “Son incluso más listos que los perros, mis hijas han enseñado a algunos a tumbarse boca arriba cuando se les indica”. La carismática dueña ha dejado a los dos valencianos leña y todo lo necesario para que vivan la experiencia americana de fundir malvaviscos y comerlos con chocolate ante la fogata.
A ojos de la pareja que se esfuerza por derretir sin quemar los malvaviscos, la tarde ha sido espectacular. Están en medio de la nada, durmiendo en una granja, con una anfitriona que bien podría presentar un espectáculo de feria. Las estrellas brillan sobre sus cabezas y se sienten un día más dichosos por los designios favorables del destino. El fuego crepita, agonizando, pero iluminando sus caras. El cerdo inteligente, ya debe de estar roque.
(Cambio de
escena)
29 de junio
Centauros
del desierto
Nuestros protagonistas están ahora en la frontera con Oregon. Llevan la mañana conquistando millas por carreteras pavimentadas. Sin embargo, ahora se encuentran llenando el Chrysler Pacifica de polvo.
Avanzan por una carretera sin asfaltar, rodeados por formaciones rojizas. Están recorriendo Leslie Gulch bajo un sol abrasador. De manera intermitente, los buitres al acecho proyectan su amenazadora sombra.(La cámara se
eleva ofreciendo un plano zenital)
El Chrysler recorre
el camino lentamente como un barquito de papel navegando por una acequia muy profunda
que va serpenteando sin escapatoria alguna.
Los enemigos podrían estar acechando detrás de cualquiera de las altas formaciones, pero no parecen dar señales de vida. Podría ocurrir que se pinchara una rueda y dejase varado el carruaje anacrónico, pero la suerte está hoy de parte de estos tejanos. Not today! Nuestros protagonistas han vuelto a las carreteras asfaltadas y cabalgan a lomos de su carromato, que se sacude el polvo mientras viaja directos al oeste. Al atardecer, un sol que ya se recuesta por el horizonte, parece engullirse el vehículo.
(Cambio de
escena)
30 de junio
Tras el
corazón verde
El paisaje cambia ahora drásticamente y la vegetación es la reina de la montaña. El desierto parece un recuerdo lejano y la humedad del río Columbia, cubre de helechos la vista. Muy cerca del lugar, encontrábamos a nuestros protagonistas allá cuando visitaron Portland unas semanas atrás. El porqué nos encontramos de nuevo en este escenario, se debe a los consejos de su amiga Cris, compañera de Becker. Entre las sugerencias, les nombraba unas cataratas: Las Multnomah Falls.
La idea inicial de bajar del coche para inmortalizar con una foto el momento, se convirtió en una expedición de casi 4 millas debido a un mapa engañoso. Lo que iba a ser una sesión fotográfica de 5 minutos, se ha convertido en una expedición de dos horas que los ha llevado a descubrir varias cascadas y atravesar frondosos bosques.
(Cambio de escena)
Mismo día
Los Goonies
En un travelling
vemos como el Chrysler remonta la costa de Oregon. Se desvía de la carretera
para visitar uno de los escenarios de una película de los 80.
Ahora, Bea y Pablo están en una playa llamada Cannon Beach. Rodeados de locales, turistas, adultos...y niños. No tienen el medallón que marca el lugar exacto del tesoro. Los Fratellis se lo habrían robado a estas alturas.
Miran directamente a los montículos que guardan el preciado secreto. Los reflejos del agua parecen susurrar el camino en un idioma incomprensible. Los pelícanos pasan de largo en bandadas, sin querer marcar la X. Un grito contagia el cielo. ¿Habrá sido un pelícano graznando o Sloth pidiendo chocolate?(Cambio de
escena)
1 de julio
Crepúsculo
Una bruma se asienta en un Camping del estado de Washington. Parece que a los de efectos especiales se les ha ido de las manos el humo. La niebla rodea un coche que nos es familiar. Esta ambientación misteriosa y algo terrorífica los acompaña hasta una playa.
Un poco antes de llegar, reparan en un cartel que prohíbe el paso a los vampiros. Quizás la niebla no fuera parte de unos efectos especiales; quizás los chupasangres aprovechan la penumbra para esconderse de la luz del sol. Lo cierto es que la playa Rialto, ofrece un aspecto misterioso cubierta por troncos de árboles muertos. Está dominada por unas rocas a lo lejos que bien podrían acoger vampiros u hombres lobos. Nuestros protagonistas sienten un escalofrío repentino y deciden alejarse por si las moscas antes de que el crepúsculo les pueda confirmar las respuestas que no quieren escuchar.
(Última
escena)
Mismo día
El Hobbit: Un viaje inesperado
Dos pequeños seres, que no han iniciado su viaje en Hobitton, se hayan en plena ascensión a una montaña. no se trata de la montaña solitaria, pero tiene un nombre igual de épico: Storm King. Se encuentran en el corazón del Olympic National Park.
Hace tan solo una hora, se encontraban entre las sombras producidas por árboles centenarios que se alzaban tiesos al infinito como pretendiendo rascar la barriga a las nubes. Las sombras eran coloreadas por vestidos de musgo que abrigaban los árboles disfrazándolos de fantasía. Por momentos uno podría pensarse que caminara por medio de Rivendel.Con tanta descripción, hemos abandonado al azar a nuestros dos protagonistas. Ya se encuentran por encima de las copas de los inmensos árboles y miran al miedo a la cara. El camino es estrecho y muy empinado. Para acceder a la cima van a tener que hacerse valer de unas cuerdas si quieren llegar con vida a lo más alto del “Rey de las tormentas”.
Armándose de valor, su esfuerzo es recompensado por unas panorámicas que les dejan sin aliento. El lago Crescent se extiende como un inmenso mar en medio de las montañas. Y allí en lo alto de la cima, se hacen conscientes de que después de más de 30 días, la película va llegando a su fin.“Los caminos
siguen avanzando bajo las nubes, y las estrellas, pero los pies que han echado
a andar regresan por fin al hogar lejano…” (J.R.R. Tolkien).
(Fundido a blanco final)
(28 de junio a
1 de julio)





























